sábado, 26 de enero de 2008

Capitulo II (parte IV)

Hacía unos meses, la tia, sin mediar provocación alguna, insultó a una turista. La persiguió durante el tiempo que estuvo allí, diciendo que venía a robarles su herencia. Mas tarde, se enteró quien era y redobló sus ataques. La guardia civil le dio un aviso, pero fue demasiado tarde. La chica no había puesto ninguna denuncia, pero alguien estaba moviendo hilos para incapacitarla por vía judicial. Según ella, eso no se podía consentir, había que machacar a aquella familia por quererse apoderar de una herencia que no le correspondía. Seguro que se habían enterado que tenían derechos en ese pueblo y sobre todo al dinero (insistió varias veces en ello. Intentó sosegarla con buenas palabras, pero ella le convenció que el nadie debía de enterarse del asunto familiar y menos apoderarse de su dinero. Le dijo que, si no evitaba que se apoderase de su herencia, ella no le ayudaría a casarse con Elenita. Él dijo que se encargaría del asunto y colgó maldiciendo a su tía por tener que resolverle sus problemas.

Había una cosa que a Víctor no le cuadraba: a quien podrían interesarle a unos pocos miles de euros y una casa solariega en un pueblo perdido de España. Pero ahora, para él era más importante que fracasara en el intento. Así la tia podría finalizar sus días tranquila, malgastando la herencia de Ignacio y de la que él se ocuparía de administrar a su muerte. Se casaría con Elenita y mas adelante se vengaría de su ex y sus antiguos subordinados. Se enterarían de una vez por todas de las consecuencias de ponerse en medio del camino de Víctor Barcenal.
Publicado por Dioscodos @ 14:11 | Enviar