jueves, 03 de enero de 2008

Capitulo II

Habían pasado dos meses desde que Lydia dejó la empresa. En ese tiempo, había sufrido una reestructuración profunda que la salvó de la bancarrota. Se habían suprimido departamentos ( entre ellos el de Gestión y Patrimonio Cultural) pero eso no había implicado que Víctor quedara en el paro. Ahora dirigía otro departamento (aunque los socios eran los que tomaban las decisiones más importantes).

Pero no podía olvidar sus ansias de venganza, sobre todo de Lydia, de la que culpaba de todo lo sucedido. Había intentado desbaratar el proyecto, pero, a pesar del dineral que había gastado en agencias de detectives, no lo logró. Intento averiguar si Emma y Daniel seguían trabajando en sus empleos, pero la Fundación Rey Sabio era muy reacia a dar explicaciones sobre sus empleados y la librería seguía abierta en el horario habitual. El investigador privado solo pudo averiguar que el segundo trabajaba, pero no pudo saber donde. Sospechaba que el americano bastardo de mierda había blindado todas sus operaciones sobre ese asunto. Seguro que tenían una oficina como base de operaciones. Pero cuando veía los informes que cada dos semanas le pasaban, no veía nada. Ni oficina, ni rastro del trabajo que en teoría debían estar realizando. Del registro del despacho de Gutiérrez Abogados no salieron los resultados esperados.

Se dijo por enésima vez que lo que debía contratar a otra agencia de detectives más eficiente. Si destrozaba la investigación demostraría al yanqui de mierda que no podía hacer nada en esta provincia sin tener buenas relaciones con gente del Cambrigde, la elite del país, tal y como rezaba el lema del colegio. Se engañaba intentando auto convencerse que era una cuestión de clase. De repente, sonó el teléfono
Publicado por Dioscodos @ 19:27 | Enviar