domingo, 25 de noviembre de 2007
Pero Lydia empezó a leer los datos de Daniel distraídamente mientras Víctor seguía su monologo sobre los costes del trabajo. Emma tenía razón, sí había datos, los encontró. Y encima con notas. No cabía duda de que Daniel sabía lo que hacía. Desconocía los hilos que había movido, pero ahí estaba: un perfil breve de Micaela López.
Nacida en un pueblo a 15 kilómetros. Madre soltera ( el soltera estaba subrayado), hija de un agricultor arrendatario del cacique local. Vino a la capital a servir y se descarrió ( en el margen, estaba escrito en mayúsculas EUFEMISMO, SUPONGO QUE VENDRÍA A TENER AL NIÑO. Pupila de una casa de la calle Maravillas ( otra nota al margen decía “no aparece en los registros de sanidad”) Muerta a principios de... en el manicomio. Después proponía una serie de líneas de investigación. Se repente un sonido la sobresaltó. Era el móvil del abogado.
Este se disculpó. Tras hablar brevemente, dijo que era Vaghaman y quería aclarar unos puntos. Conectó el manos libres. La voz sorprendió a todos: esperaban un fuerte acento y un español tipo indio, pero, en vez de eso, una voz sin acento hablaba un castellano correctísimo. Lydia pensó que sus padres podrían ser españoles. Por las fechas, Micaela sería su tatarabuela como máximo.